sábado, 28 de febrero de 2009

De Sarmiento a Obi Wan Kenobi

Algunas veces necesitamos un maestro, un gurú, un guía. Alguien a quien admiramos, alguien a quien imitamos, alguien a quien seguimos. Ese alguien de quien tratamos de aprender cuanto más podemos, intentando no cometer los mismos errores. Queremos copiarlos a nuestra manera, usar sus trucos con nuestras mañas. Deseamos ser como ellos sin dejar de ser nosotros. Porque hasta el mejor maestro tiene sus fallas, y es trabajo del alumno no contagiarse de ellas.
Podemos elegir un maestro, o puede que simplemente se nos imponga. Podemos elegirlo y saber que no es el mejor, y aún así querer que sea ése y nada más que ése, porque por alguna razón nos dejó fascinados, es nuestro modelo a seguir.
Pero sea como sea, siempre ansiamos que se sienta orgulloso, buscamos no decepcionarlo para no fallarnos a nosotros mismos.
Aunque esa persona no tenga ni la más remota idea de que está siendo nuestro maestro...


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